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EL MUNDO – Crónica Jaime Peñafiel. La fiesta continuó en un asador.

22 enero, 2006

A los comensales que se encontraban cenando, el pasado sábado 14, en el asador Imanol, se les paró la rueda de la noche, que diría Juan Ramón Jiménez. No daban crédito a lo que veían: las infantas Elena y Cristina, con sus respectivos maridos,


compartiendo mesa con otros royals horas después del bautizo de la niña Leonor. ¿Habían elegido este típico restaurante para celebrar el evento real? Al personal le intrigaba las dos sillas vacías. ¿Servimos ya o esperamos?, preguntó el restaurador Miguel Ansorena, pasadas las 10 de la noche. ¿Fue la Infanta Elena o fue la Infanta Cristina quien decidio que ya era hora de empezar a cenar aun sin ellos?. Los comensales del asador intentaron olvidarse de aquella mesa tan importante, en la medida que no siempre es facil compartir cena con dos infantas de España. Pero, al filo de la media noche, un sonoro murmullo recorrió todo el comedor y al personal se le quedó la cococha a mitad de camino entre el plato y la boca. En ese momento mágico aparecieron en el restaurante … Felipe y Letizia, muy encuerados y con mucha hambre. Él cenó un solomillo; ella, un rape a la parrilla. El vino de la casa, un Rioja alavesa. A los afortunados clientes de aquella noche aún les quedaba ser testigo de otra sorpresa. También a uno de los comensales de tan importante mesa que no daba crédito cuando vio que se le ofrecía una tarta con 38 velas. Fue en ese momento cuando se llegó al convencimiento de que aquella cena no era para celebrar el bautizo de la nena, sino el cumpleaños de Iñaki Urdangarín. La casa les ofreció un cava catalán, of course.

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Restaurante Imanol
a Olga y María